viernes 24 de abril de 2009

La ironía




Acabo de leer en ensayo La ironía, de Wladimir Jankelevitch [Taurus (Madrid), 1982]. Gracias a Dios, no es un libro del estilo "Aprenda a ser irónico en diez minutos", sino que profundiza es qué es y qué implica ser un ironista. El libro tiene un estilo frénetico y apasionado: hacía mucho tiempo que no tardaba tan poco en leer un libro. Para describir lo específico de la ironía, el autor la compara y contrapone con la seriedad, la mentira, el cinismo, el arte, la vanidad... Indica las similitudes y las múltiples diferencias que hay entre ellas. Es un ensayo brillante, algo erudito a veces, repleto de muchos párrafos en los que profundizar y perderse.

Como en muchas ocasiones a lo largo del libro el autor recurre a Sócrates como al maestro, al que elogia, he pensado que podía transcribiros un párrafo que le dedica al filósofo ateniense. Supongo que en las próximas entradas copiaré algún otro, porque, repito, los hay bastante buenos.

"No es pobre, pero vive con quinientos dracmas al año. Soldado valiente, es también el más distraído de los filósofos. Puede beber mucho pero nunca se emborracha, así como es capaz de pasar la noche en vela sin tener nunca sueño... porque es un noctámbulo incorregible. Siempre es casto, aunque se enamore una y otra vez. Con su rostro de sátiro, es maravillosamente hermoso por dentro, como dice la plegaria del Fedro. Enemigo de los Treinta y de la oligarquía, muere víctima de los demócratas. Es al mismo tiempo cercano y distante, seductor y desdeñoso, presente y audaz, locuaz y socarrón; en el banquete animado por los vapores de la embriaguez representa un principio de sobriedad y autocontrol; pero también se adhiere a las verdades delirantes de una maga; tanto la embriaguez de Alcibíades como la exaltación de Diotima lo arrebatan; espíritu positivo, también sabe tocar la flauta, encantar a la ratas, embrujar como Merlín, ¡en él, hasta la embriaguez es sobriedad! Borracho y lúcido, lírico y prosaico, dionisíaco y racional... ¡ay!, ¿cómo entenderlo?" (p. 101-102).

[Y para mis queridos ateos:]

"El ateo que extrae el reloj de su bolsillo y da a Dios un cuarto de hora para que lo fulmine, es quizá un desesperado que reza en secreto" (p. 94).

jueves 16 de abril de 2009

What a Show!


Ayer fue detenido en el barrio del Raval (Barcelona) un hombre de 63 años que practicaba operaciones de cirugía estética sin título ni, por decirlo así, "instrumental". Su piso era su consulta, y, al parecer, la mesa de operaciones era... su cama. En el piso, además, convivían tres gatos, un perro y un loro. De hecho, el material que utilizaba para las operaciones era propio de la veterinaria. Tampoco lo limpiaba con frecuencia: ni las agujas ni nada.

Este hombre, Juan P. L., conseguía entre 250 y 500 euros por operación. Un precio muy accesible para las operaciones de este estilo, al parecer. El periódico ABC no duda en decir que Juan P. L. es un transexual conocido como Marisol (un detalle algo llamativo que ningún otro medio menciona) y que la mayoría de sus pacientes eran o bien transexuales o bien inmigrantes. De cualquier forma, se ve que a Juan P. L. no le faltaba clientela.

Todo esto me ha llamado la atención. Es una situación peregrina: ni en los mejores momentos de Mortadelo y Filemón. Debo confesarlo: si le doy tanto bombo es porque, además de estupor, cuando pienso en ello me entran ganas de reír. Lo siento: supongo que es de muy mal gusto. Pero hay que pensarlo bien: ¿quién pagaría por ser operado por un hombre como este en un sitio como su piso? ¿Y por qué?

Una situación como esta... ¿es normal en una sociedad civilizada como la nuestra? Todos los astros parecen haberse alineado: la crisis económica, la política por la "igualdad", la necesidad de "sentirse bien con el propio cuerpo"...

Es un esperpento. Creo que no deben pasarse por alto esta clase de noticias. Hasta cierto punto, hay que saborearlas. Despacio: sin prisa, por favor. Recomiendo: si alguien quiere pararse a pensar sobre esto un minuto más, que lo haga con la canción The Barry Williams Show, de Peter Gabriel, de fondo. O si no, con la de Everybody Can-Can, de la banda sonora de Moulin Rouge. Best wishes.

viernes 10 de abril de 2009

Los griegos y su universo


Acabo de leer El universo de los griegos, de Oddone Longo (Acantilado, 2009). Es una recopilación de artículos sobre, como es obvio, la Grecia clásica. O más bien: sobre detalles de la sociedad griega de aquella época. Aunque el autor dice en la introducción que, pese a la variedad de los temas, hay un hilo conductor, yo no he conseguido encontrarlo.

Los artículos están muy bien. Lo bueno que tienen es que son breves y que no hace falta leerlos todos: basta con ojear el índice y probar lo que más llame la atención. Tratan de temas tan diversos como: economía, física, medicina, biología, arquitectura, la caza, la guerra, el héroe... El autor se propone mostrar que los griegos trataban cuestiones actuales, si bien no estrictamente las mismas. Y lo mejor es que no hace mención de lo que más se conoce de Grecia (el arte, en general, y la filosofía), sino de pequeños detalles que parecen nimios.

Un par de ejemplos: en un capítulo se plante si los griegos tenían un sistema del mercado como el actual. Y lo hace a partir de textos de obras de teatro de Aristófanes. Muy orginial. O: en otro, muestra cómo las diferencias políticas entre tiranos y oligarcas se reflejaban en sus políticas urbanísticas. O: en otro recoge la aspiración griega de vivir en una sociedad sin mujeres, expresada en tragedias como Hipólito (al parecer, algo muy deseado por algunos griegos), y muestra las posibilidades que ofrecen los mitos para que una sociedad de ese estilo fuera posible.

En fin: me ha gustado mucho. Lo recomiendo.


lunes 6 de abril de 2009

Baricco y la música



Acabo de leer un brevísimo ensayo escrito por Alessandro Baricco. Se llama: "El alma de Hegel y las vacas de Wisconsin". En él habla de la relación entre música clásica ("culta") y modernidad. Muy interesante. Muy buen escrito. Muy corto: 90 páginas. Gracias a Dios, el tema de Hegel y las vacas no va más lejos de la primera página, en la que escribe la típica cita de Hegel sobre la música ("Debe elevar el alma..." y cosas del estilo) y le añade el dato de que las vacas que oyen música clásica producen un 7,5 % más de leche.

Da de qué pensar. El segundo capítulo especialmente. Trata sobre la "Interpretación". Tal y como lo expone, en la música clásica coinciden los dos sentidos de la palabra: "interpretar" en sentido de "tocar una pieza" e "intepretar" en el sentido "hermenéutico". Hasta el punto de que llega a afirmar que el verdadero Beethoven no existe. En fin: muy interesante, muy bien expuesto y muy sugerente. No hace falta saber de música clásica: no se presenta como un ensayo erudito. Aunque supongo que algo ayuda, al menos para tener espíritu crítico.

No es lo primero que leo de él. He leído: "Seda", "Océano Mar", "Homero Ilíada" y "Los bárbaros: ensayo sobre la mutación". El que menos recomiendo es "Seda", que me decepcionó profundamente e incluso me aburrió a ratos. "Océano Mar" es genial. Y el de "Los bárbaros"... tiene sus momentos. En fin: si leéis algo de él y os gusta, no dudéis en recomendármelo.


lunes 16 de marzo de 2009

Superb Eastwood


Este sábado he visto Gran Torino. Grandísima película. Aunque es dura, no lo es tanto como El intercambio (gracias a Dios). Está llena de diálogos estilo Clint Eastwood "soy-un-viejo-gruñón-harto-del-p.-mundo". Muy yanquee: el Ford, el rifle, la cerveza. Una de las cosas que me más me han gustado de la película es que casi en todo momento Eastwood sale con un pitillo en la mano: se agradece la presencia (cada vez menor) del tabaco en la gran patalla.

Su personaje me ha recordado, en ciertos aspectos, a Jack Nicholson en Mejor imposible y al de Tommy Lee Jones en No country for old men. Aunque los tres son muy distintos, creo que tienen en común la nostalgia y el humor (muy suyo). Aunque bueno, si no digo nada más es porque creo que os lo destrozaría todo. Sólo quiero añadir que si podéis, la veáis en inglés: el doblaje de una panda de matones es pésimo, más apropiado para los Simpsons que para una película de este estilo.

miércoles 11 de marzo de 2009

¡Citas!

Hace diez días que no escribo en el blog. Disculpadme. Como no se me ha ocurrido nada sobre lo que escribir, os pongo algunas citas de los libros que estoy leyendo ahora. La mayoría, me temo, están en inglés.

'If John is in love with Mary, then he must in some way or other conduct his life differently from a man who is not in love with Mary', The metaphysics of Mind, Anthony Kenny [Oxford, 1992].

'[...] to know the meaning of a word is to know how to use it rightly', The Metaphysics of Mind, Anthony Kenny [Oxford, 1992].

The view taken of a University in these Discourses is the following: -That it is a place of teaching universal knowledge', The idea of a University, John Henry Newman [Oxford, 1976].

viernes 6 de marzo de 2009

EL pesimismo intelectual


Hace poco fui a una conferencia en la que un profesor que decía que, a su edad, no podía permitirse ser pesimista. Dijo que un joven podía permitírselo: como es tan excepcional que un joven sea pesimista, se le toma en seguida por un intelectual. Estilo existencialista de postguerra o algo así.

La cuestión: no sé hasta qué punto mi pesismismo, protagonista en este blog, es real o aparente. Tal vez es una máscara. Así que voy a intentar en "lo sucesivo" no zanjar las cuestiones que trate como hice en la entrada anterior. Un espíritu derrotista puede poner en peligro el aprendizaje, o tal vez no hacer justicia a la realidad.

Por lo demás, he leído dos libros que os recomiendo: Fedro, de Platón, y Eupalinos o el arquitecto, de Paul Valéry. Por supuesto, el primero es mejor y tiene más "enjundia" (y seguramente esté mejor escrito), pero el de Paul Valéry es muy interesante y también necesita una segunda lectura. En los dos los protagonistas son Sócrates y Fedro, aunque en el de Valéry parece que Sócrates sólo sabe que no hay nada que saber. Y eso es todo.