martes 24 de noviembre de 2009

Proyectolkien: ¡publicidad!


























Hola a todos
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Estoy haciendo un trabajo con un grupo de amigos como proyecto final de una asignatura. Se llama Proyectolkien. Trata sobre Tolkien: el genio y su obra. Si os interesa el tema, podéis pasar a mirar y dar vuestra opinión. Sin más. Nos lo estamos pasando bien haciéndolo. También hay un grupo en Facebook, por si queréis uniros. Tengo un blog relacionado en el que cada miembro del grupo ha ido colgando su trabajo semanal. Tampoco es que el blog sea muy interesante. La página web sí; tiene su gracia. Bueno: sin más. Tal vez os guste, si es que os gusta Tolkien y todo su mundo.

Sé que el nombre es un poco friki, como Proyectolkien: da de comer a un hobbit por menos de dos euros al mes, pero bendito sea Dios. Me he encargado de la época de Tolkien, y también del diseño, los colores y ese tipo de cosas. Cualquier sugerencia es bien recibida.

Y eso... Dentro de poco escribiré un post sobre la belleza: el discurso de Benedicto XVI ante los artistas (gente como Bill Viola) me ha parecido intersante. Y también tengo que escribir sobre una noticia que me ha sorprendido: el suicidio de una modelo de 28 años. Terrible. Sobre todo lo que ella decía de sí misma y de su vida.

Por si no me da la vida, os pido disculpas.





jueves 19 de noviembre de 2009

La ensalada mundial












Vuelvo a estar de moda. Hace ya algunos años acuñé en un artículo una expresión para referirme a nuestra sociedad globalizada, la ensalada mundial. Tuvo algún éxito y publiqué un libro con ese título. Llegó a las cinco ediciones en un año. Pero acabado el año la ensalada mundial dejó de estar en el candelero. No sé muy bien por qué: es una expresión técnica y precisa. Si no lo creen, lean mi libro. Intenté encontrar otra semejante e igual de importante, como la red sin pescador (con esta me refería a Google), el aliento del volcán (a China), o imporiolismo azul pálido (a EEUU). Estoy especialmente orgulloso de esta última: es como imperio, pero imporio, como si tuviera algo que ver con la moda y el mal gusto. Pero ninguna tuvo tanto efecto. Ni siquiera me hicieron una entrevista.

Hasta que, veinte años después, un presidente me cita. Un presidente, y no uno cualquiera. Uno muy listo y popular y progresista. Yo no le voté (odio sus corbatas), pero buena intención tiene para repartir. Y me citó: me citó. En el Congreso, nada menos. En un pasillo del Congreso, de hecho. Venía del cuarto de baño al final del descanso de una sesión, se topó con el ministro de Economía y le dijo: Ya he librado la ensalada mundial. O algo así. ¡La ensalada mundial! Un periodista debió oírlo y sí señor: cuando lo leí en la portada del periódico la mañana siguiente día no lo podía creer. Aunque no sé por qué está habiendo tanto revuelo por esto. Ignorancia, supongo.


martes 17 de noviembre de 2009

La duda


























He visto una gran película: La duda (Doubt, 2008). Meryl Streep es una estricta monja directora de un colegio en el que hay un nuevo capellán, interpretado por Philip Seymur Hoffman. Estos dos nombres deberían despertar la curiosidad de cualquiera. Creo yo. Cuestión: la hermana Aloysius, Streep, acusa al sacerdote de abusar del primer estudiante negro que admite el colegio. Y ahí está la duda famosa. Una de ellas.

Es una película maravillosa, con grandísimos diálogos e interpretaciones. Y con muchísimas capas. No hay que prejuzgarla. Es dura, pero muy respetuosa y sincera. Magnífica para comentar después. Os la recomiendo.